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lunes, marzo 08, 2010

Subestima y sobrepeso en chicos

Si bien se pensaba que la obesidad era lo que conducía a la baja autoestima y a otros problemas emocionales, ocurre lo contrario.

Por Claudia Durán (*)
Especial para ANDigital

Los niños que muestran una baja autoestima tienden a ser más gordos siendo adultos, y el impacto es particularmente fuerte en las niñas, poniéndose de manifiesto la importancia de un tratamiento temprano para combatir el sobrepeso-obesidad, ya que los que se sienten con menor control sobre sus vidas y los que se preocupan más a menudo, muestran más posibilidades de aumentar de peso en los siguientes 20 años.

Aunque no podemos decir que los problemas emocionales de la infancia causan obesidad más tarde en la vida, ciertamente sí podemos decir que estos juegan un papel, junto con factores como el IMC (índice de masa corporal) de los padres, la dieta y el ejercicio.

Lo que se observa en la práctica diaria es que los problemas emocionales son un factor de riesgo de obesidad, habiéndose considerado siempre y hasta el momento al exceso de peso, como sólo un trastorno médico metabólico.

No estamos hablando de problemas psicológicos profundos, porque la ansiedad y baja autoestima que se observan están dentro de un rango normal.

De aquí, la importancia del tratamiento temprano de los niños que sufren baja autoestima, ansiedad u otros problemas emocionales para ayudar a mejorar sus posibilidades de una buena salud física a largo plazo.

Esta concepción, es particularmente importante, dado el creciente problema de obesidad infantil en muchas sociedades occidentales. Y a gran escala, podría ser una esperanza en la batalla para controlar la actual epidemia de obesidad.

El mensaje aquí es que el tratamiento temprano, en la infancia, puede ser la clave para combatir la obesidad adulta, conjuntamente con el cambio de hábitos alimentarios, aprendiendo a comer a partir de contar con un plan alimentario personalizado.

(*) Medica Especialista en Nutrición

http://www.andigital.com.ar/

 

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viernes, marzo 05, 2010

Comer cien calorías menos por día

Disminuir el tamaño de las raciones y cocinar con mesura ayuda a reducir las calorías sin sentir hambre

La descompensación entre la ingesta de calorías y el gasto energético diario es uno de los factores que predispone a la obesidad. Por ello se aplican diversas estrategias para conseguir que la persona obesa reduzca su consumo energético y aumente su actividad. Las tácticas, entre otras, consisten en caminar 15 minutos más al día o aumentar en 2.000 el número de pasos diarios. Se ha comprobado que los cambios pequeños en los hábitos de vida y de alimentación son más próximos a los objetivos realistas, más factibles de llevar a la práctica y más efectivos porque se mantienen en el tiempo. En cuanto a los alimentos energéticos, como pizzas o bocadillos, no es necesario dejar de comerlos. Se pueden aligerar si se añade menos queso o más vegetales. Hay que cocinar con mesura y reducir a la mitad el tamaño de las raciones que se consumen de manera habitual.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 2 de marzo de 2010

Pequeños cambios, grandes resultados

Diseñar un plan para comer menos calorías debe ser simple y llevadero, no una labor compleja. Así lo explica la "America On the Move" de Estados Unidos (AOM), una iniciativa nacional que proporciona consejos sencillos para reducir la ingesta diaria de alimentos en unas 100 calorías. Las recomendaciones se dirigen a la comunidad, los colegios, las universidades y los lugares de trabajo. Al mismo tiempo, el programa provee ideas para el aumento de la actividad física diaria, como caminar 15 minutos más o aumentar en 2.000 los pasos diarios.

Es una iniciativa de carácter nacional que promueve pequeños cambios en el comportamiento alimentario y en el estilo de vida, con el fin último de frenar la epidemia de obesidad que afecta a la población norteamericana.

El programa facilita al usuario consejos para modificar los ingredientes que conforman las recetas, la forma de cocinado y el tamaño de las raciones de los distintos platos que componen el menú; tanto ensaladas y entrantes, como primeros y segundos platos, postres, guarniciones, salsas y bebidas. Se puede comprobar lo fácil que es disminuir las calorías sin sentir hambre y sin apenas notarlo en las comidas. También se aportan consejos para los casos en que se come fuera de casa, así como maneras de hacer menos energéticos los desayunos, los almuerzos y las meriendas.

La clave reside en elegir, cocinar y comer con sentido común y con mesura. De esta forma, es fácil comprender cómo se reducen de manera sustancial las calorías de los platos con pequeños gestos:

  • Servirse un plato de frutas coronado con una cucharada de helado en lugar de un bol de helado con trocitos de fruta.
  • Escoger la mitad de la ración habitual, en los platos energéticos y en los postres.
  • Servirse la ración y retirar la cazuela.
  • Utilizar platos pequeños para servir las raciones.
  • Emplear sartenes antiadherentes.
  • Hacer uso de aerosoles de aceite que permiten dosificar y extender con facilidad la cantidad justa de este condimento graso.
  • Aliñar lo justo y retirar las vinagreras.

El programa no propone dejar de comer alimentos energéticos como pizzas o bocadillos, sino que da claves para aligerarlos:

  • Añadir la mitad de queso a la pizza.
  • Tostar el sándwich sin impregnarlo de mantequilla.
  • Agregar vegetales en los bocadillos, en sustitución de las proteínas animales.

Estrategia realista y efectiva

La disponibilidad de alimentos, en combinación con un escaso esfuerzo físico para las actividades de la vida diaria, dificultan los cambios cotidianos tanto en el comportamiento alimentario como en el estilo de vida. Además, con la edad, hay una oposición biológica a la pérdida de peso, en forma de una reducción del gasto energético basal. A esto se añade el buen apetito y las costumbres insanas de comer más cantidad de alimentos de la que sería necesaria y con más frecuencia.

El doctor James O. Hill, de la Clínica de Investigación Nutricional de Colorado (EE.UU), en la Universidad de Ciencias Alimentarias y de Salud, informa en un reportaje para la Sociedad Americana de Nutrición que "algo es sostenible" cuando "se convierte en una costumbre". En cuestión de educación de hábitos alimentarios saludables, mantiene que se tiene que "ir más allá de un programa o una iniciativa de apoyo temporal", para que los cambios de comportamiento alimentario sean más factibles de alcanzar y de mantenerse en el tiempo. Se demuestra así que los individuos son capaces de hacer cambios positivos en la dieta y en la actividad física en respuesta a mensajes sencillos, concisos y concretos.

2.000 PASOS MÁS AL DÍA

Los investigadores de la Colorado On the Move (el movimiento predecesor de "America On the Move") demostraron que el programa con un objetivo específico de comportamiento cuantificable, como caminar 2.000 pasos más por día contabilizados con un podómetro, tiene un impacto positivo en los niveles de actividad física. Los autores señalan que este aumento de actividad podría ayudar a prevenir la media anual de ganancia de peso de un kilo (2 libras) que se ha constatado en la población estadounidense. Esta iniciativa se ha evaluado en distintos grupos de población, como estudiantes de secundaria, de universidad y familias con al menos un niño con sobrepeso. Los resultados en todos los casos han sido positivos: un aumento mantenido de la actividad física.

http://www.consumer.es

 

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miércoles, marzo 03, 2010

La dieta puede revertir la aterosclerosis

En personas con sobrepeso y obesidad

MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -


Una dieta baja en carbohidratos, una dieta baja en grasas y la dieta mediterránea son igual de eficaces para ayudar a las personas obesas o con sobrepeso a recuperarse de la aterosclerosis de la carótida después de perder cantidades moderadas de peso y mejorar su presión sanguínea, según un estudio dirigido por la Universidad Ben-Gurion del Negev en Beer-Sheva (Israel) que se publica en la revista 'Circulation: Journal of the American Heart Association'.

Los investigadores examinaron si la dieta podía revertir la aterosclerosis, un trastorno de progresión lenta en el que las arterias se engrosan con la acumulación de placas, aumentando el riesgo de ataques cardiacos e ictus. Los autores compararon las tres dietas entre participantes con sobrepeso, la mayoría hombres, que estaban bajo un alto riesgo de aterosclerosis.

Los investigadores estudiaron a 140 personas, el 88 por ciento hombres, con una edad media de 51 años y un índice de masa corporal medio de 30,4 del Centro de Investigación Nuclear Negev que fueron asignados de forma aleatoria a una dieta baja en carbohidratos, baja en grasas o mediterránea.

El 26 por ciento de los participantes utilizaban terapias para bajar los lípidos, incluyendo un 20 por ciento que tomaban estatinas y casi una tercera parte del grupo medicamentos para la hipertensión. Además se tomaron medidas de presión sanguínea cada tres meses y muestras de sangre para seguir marcadores biológicos, como los niveles de homocisteína, tras un ayuno de 12 horas, a los 6 meses y de nuevo a los 24 meses. La pared de la arteria carótida y los cambios en el grosor arterial se midieron utilizando imágenes tridimensionales tomadas por ultrasonidos.

Los participantes mantuvieron diarios de alimentación y respondieron a cuestionarios dietéticos de forma periódica. Aunque los déficits calóricos fueron similares entre los tres grupos, el consumo de carbohidratos, fibra, colesterol dietético y grasas monoinsaturadas y saturadas variaron dependiendo del tipo de dieta. Sin embargo, estas variaciones en el consumo de nutrientes no produjeron diferencias significativas en los resultados.

Después de dos años, los investigadores descubrieron un 5 por ciento de regresión en el volumen de la pared de la carótida y un 1,1 por ciento de disminución en el grosor de la arteria carótida.

En comparación con los participantes que tenían un aumento de volumen de la pared de la carótida, aquellos con disminuciones tenían otras mejoras: mayor pérdida de peso (5,3 kilogramos frente a 3,1 kilogramos), menores niveles de presión sanguínea sistólica (6,8 mmHg frente a 1,1 mmHg), mejores niveles de homocisteína y un aumento en la alipoproteína A1 (Apo A1), el principal componente del colesterol 'bueno'.

Según indican los investigadores, más allá del tratamiento farmacológico, los datos son de los primeros en mostrar el potencial de la dieta como un método de modificación del estilo de vida para evitar la aterosclerosis. Los descubrimientos indican que la pérdida de peso moderada continuada, no el contenido en macronutrientes de las diferentes dietas, conduce a una mejora en la salud cardiovascular.

Iris Shai, director del estudio, apunta que "la adherencia a largo plazo a dietas de pérdida de peso es eficaz para revertir la aterosclerosis de la carótida siempre y cuando sigan una de las actuales opciones de dieta sana".

Shai añade que el efecto es más pronunciado entre las personas ligeramente obesas que pierden más de 5,5 kilogramos de peso corporal y cuya presión sanguínea sistólica disminuye más de 77 mmHg. Un aumento en ApoA1, la alipoproteína del colesterol HDL, y una disminución en los niveles sanguíneos de homocisteína total están además asociados con un éxito posterior en la reversión de la aterosclerosis de carótida.

http://www.europapress.es/

 

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jueves, febrero 25, 2010

El sobrepeso causa una de cada once muertes en España

Francisco Javier Chorro compagina su actividad asistencial e investigadora como médico adjunto del Hospital Clínico Universitario de Valencia con su tarea corporativa como vicepresidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la labor docente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia. Por ello, desde su experiencia, este cardiólogo considera de máxima importancia una intervención precoz en materia de sobrepeso, con mayor hincapié en las etapas infantil y adolescente. Para este experto, es crucial convencer a la sociedad de que hay muchas enfermedades que se pueden evitar con una alimentación saludable y una vida activa. Unos 30.000 fallecimientos anuales en España tienen relación con el exceso de peso, uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares.

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Fecha de publicación: 16 de febrero de 2010

Se vive más, aunque no siempre mejor. Los pacientes sufren cada vez más fibrilaciónes auriculares. ¿Por qué?

La fibrilación auricular es una arritmia característica cardiaca del envejecimiento. Sin embargo, su tratamiento quirúrgico es muy eficaz, por lo que la mayoría de los pacientes operados envejecen como el resto de la población.

Y siguen expuestos a nuevas fibrilaciones auriculares.

Tras una primera intervención, que tiene un porcentaje de éxito entre el 70% y el 80%, la situación cambia. En los pacientes con antecedentes cardiacos, la eficacia de la intervención desciende a un 50%.

Entonces, ¿cuál es el pronóstico para estos pacientes arrítmicos?

La fibrilación auricular no es tan grave como un ataque isquémico, pero deja secuelas que merman la calidad de vida del paciente. Mientras las arritmias congénitas se mantienen en cuanto a prevalencia, las fibrilaciones auriculares siguen en aumento. Las arritmias ventriculares malignas afectan, sobre todo, a pacientes que han sufrido infartos previos y, en muchos casos, llevan a una muerte súbita.

Quienes sobreviven, ¿se olvidan de la prevención?

Ése es el problema. Un antecedente cardiovascular es siempre un aviso de mal pronóstico y no debe tomarse a la ligera, como si nada malo hubiera ocurrido tras la operación. Los cardiólogos ponemos tanto énfasis en la necesidad de prevenir como en la de curar. Controlar los factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares, como la obesidad, la diabetes, las tasas elevadas de colesterol, la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sedentarismo o el estrés, se ha convertido casi en el primer mandamiento de la medicina. No podemos evitar el envejecimiento, pero sí todos estos otros factores de riesgo.

¿Qué se debe hacer cuando se detectan las primeras señales de que algo no funciona?

Hay que consultar con el especialista ante los primeros síntomas, como palpitaciones o deterioro de la capacidad de esfuerzo, y acudir a los servicios de urgencia hospitalarios cuando se sienta un dolor torácico o una pérdida súbita del conocimiento.

La incidencia más elevada de episodios cardiovasculares en España se da en zonas del litoral: Levante, Andalucía, Baleares y Canarias. ¿Cuál es la razón?

Son datos algo desconcertantes que la Sociedad Española de Cardiología analiza, pero que tampoco deberían suscitar ninguna alarma. Nuestra red pública hospitalaria está equipada con un amplio arsenal de opciones terapéuticas y tanto los especialistas hospitalarios como los profesionales de atención primaria saben cómo prevenir y tratar las enfermedades cardiovasculares. Tengo la impresión de que este sesgo descrito en las regiones citadas se corregirá con el tiempo y a partir de nuevas indagaciones.

En ese "amplio arsenal" de opciones, ¿cuál es la última novedad?

En los pacientes con insuficiencia cardíaca se aplica una nueva terapia que recupera su estado cardiológico como estaba dos o tres años antes del desarrollo de su enfermedad.

¿Como una máquina del tiempo?

Podrían compararse. Se implantan unos dispositivos que estimulan el corazón de una forma más ordenada (rítmica) y permiten rentabilizar la cantidad de músculo cardiaco que queda operativo para que trabaje de manera más eficiente.

¿Es una opción costosa?

No lo niego, pero de esta forma mejora la calidad de vida del paciente, en general muy limitada, y sus numerosas visitas al médico disminuyen. Esto reporta al paciente un mejor bienestar y, al sistema sanitario, una descarga. Lo triste es cuando el paciente no es consciente del beneficio y recupera viejos hábitos: gana peso, vuelve a fumar o deja de hacer ejercicio.

Eso sí es un problema.

Sólo el exceso de peso causa una de cada once muertes en España, es decir, 30.000 fallecimientos al año. Esta estremecedora cifra, seis veces más alta que el número de muertes en accidentes de tráfico, confirma que nos hallamos ante una de las epidemias más graves del siglo XXI. Junto a la hipertensión, el tabaquismo, el sedentarismo o la hipercolesterolemia, el sobrepeso y la obesidad son hoy los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares.

TOMAR MEDIDAS

La desproporción abruma a los cardiólogos. Un perímetro abdominal, de muñeca, tobillo o antebrazo excesivos, y un índice de masa corporal desorbitado, ponen más nerviosos a médicos que a pacientes. En su inquebrantable búsqueda de medidas acertadas para combatir las enfermedades del corazón, los cardiólogos apuestan por una mejora en el conocimiento de los factores que determinan cómo una persona desarrolla obesidad.

Al margen de su herencia genética, los factores ambientales (escasez de infraestructuras para la práctica de deporte, sistemas de transporte público deficitarios, alimentación inadecuada o estrés emocional) han pasado a considerarse sospechosos habituales y están bajo el punto de mira de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y de la Fundación Española del Corazón (FEC). Francisco Javier Chorro considera crucial la intervención precoz en materia de sobrepeso, sobre todo durante la infancia y la adolescencia. "Los niños han empezado hace tiempo a sufrir manifestaciones clínicas impropias de su edad: hipertensión, arteriosclerosis y, sobre todo, obesidad; en consecuencia, los profesionales de la medicina debemos hacer un esfuerzo para explicar a la población que los trastornos cardiovasculares, metabólicos y de otra índole, generados por el sobrepeso, pueden afectar de manera muy grave a la salud de los menores".

Lo más importante, según Chorro, es convencer a la sociedad de que estas dolencias se pueden evitar con una alimentación saludable y una vida activa en este particular segmento de población. Ocurre, sin embargo, que la complejidad del problema va más allá de lo estrictamente médico, ya que exige la implicación de responsables políticos, psicosociales e, incluso, urbanísticos. La SEC celebra que algunos arquitectos tengan en cuenta en sus proyectos de urbanización sostenible la salud física y cardiovascular de los ciudadanos y propicien la vida al aire libre.

http://www.consumer.es/

 

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martes, febrero 16, 2010

Más dolor de rodillas con obesidad y sobrepeso

Un peso corporal excesivo multiplica por tres la probabilidad de sufrir dolor y desgarro en el cartílago de la rodilla

Las patologías más frecuentes de la rodilla son las lesiones de menisco o de ligamentos cruzados y la artrosis dependiente de prótesis. Cerca de un 15% de las personas que sufren estos problemas articulares son obesas, ya que las rodillas soportan demasiado peso. Pero además, estos pacientes padecen una alteración de los niveles hormonales que acelera el desgaste del cartílago, lo que aumenta el riesgo de enfermedad articular degenerativa, la osteoartritis.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 15 de febrero de 2010

Las personas obesas padecen a menudo dolor de rodilla. Esto es un hecho. Del mismo modo que a los amortiguadores de un coche que transporta mucho peso les cuesta absorber las sacudidas de golpes y baches, las rodillas de una persona obesa también sufren. El cartílago que cubre las terminaciones óseas proporciona una superficie lisa y deslizante que, junto con el líquido sinovial, facilita el movimiento. Pero más allá de una determinada presión sobre la zona, hay varios factores que relacionan obesidad y rodilla.

Los problemas de circulación de las personas obesas reducen el aporte de sangre a los cartílagos. Diversos estudios constatan que cuando la masa corporal supera un rango saludable, el individuo tiene tres veces más probabilidades de sufrir dolor o un desgarro en el cartílago de la rodilla. Otros trabajos apuntan que las mujeres con obesidad tienen casi cuatro veces más riesgo de sufrir estos problemas, en comparación con mujeres con un peso saludable. En el caso de los hombres, el peligro se multiplica por cinco. Respecto a la edad, aunque los problemas de rodilla se diagnostican en general en personas mayores, el sobrepeso aumenta las posibilidades de sufrir dolor en obesos de mediana edad.

Tecnología para tratamientos especiales

La Unidad de Rodilla del Hospital Clínic de Barcelona ha destacado cómo cerca de un 15% de las personas con esta patología de rodilla son obesos graves. Por ello, ha diseñado un tratamiento especial basado en la educación terapéutica y la adaptación funcional. En 2006, cuando se empezaron a detectar las dificultades y complicaciones que surgían en el momento de intervenir a estos paciente quirúrgicamente, se inició un programa de control diferenciado. Mediante unas herramientas tecnológicas innovadoras y específicas, los especialistas han conseguido una alta flexión de la rodilla (mínimo de 120 grados). Son tres prototipos de prótesis que se aplican según el grado de obesidad, con el objetivo de conseguir un menor desgaste en la movilidad.

En la misma Unidad también se estudian las posibilidades de reducir la masa corporal en un 5% después de la operación para mejorar la calidad de vida del paciente, ya que está demostrado que una mínima pérdida de peso se traduce en una mejora sustancial de la rodilla. También se investiga la aplicación de nuevos materiales, como la cerámica o el polietileno de alta densidad, para disminuir el desgaste de las prótesis.

Osteoartritis, el vínculo

En muchos casos, la relación entre dolor de rodilla y obesidad culmina con la génesis de osteoartritis o artritis degenerativa (la forma más común). Esta condición se origina cuando el cartílago de la rodilla que facilita el movimiento se desgasta. Los primeros síntomas se detectan tras llevar a cabo actividades físicas de intensidad. Con el tiempo, las rodillas pueden doler más a menudo, o sentir rigidez después de levantarse de la cama o tras estar sentado durante un tiempo. Las rodillas también pueden hincharse y crepitar mientras se camina.

Un exceso de peso conduce a la liberación excesiva de la hormona leptina, asociada con el desarrollo de la osteoartritis. Además, la grasa corporal puede liberar sustancias que promueven la inflamación del organismo. Dos de ellas, denominadas factor de necrosis tumoral e interleucina-1, parecen desempeñar un papel importante en el daño del cartílago.

Sin embargo, no hay cura para la osteoartritis. Perder peso y mantenerse en forma ayuda a disminuir algunos de los síntomas y a enlentecer el progreso de la enfermedad, mientras que algunos medicamentos disminuyen o retrasan la inflamación en el cuerpo.

Aliviar el dolor

Junto con la pérdida de peso, varios tipos de ejercicios moderados alivian el dolor. Estos se deben consultar con el médico, que analizará posibles problemas crónicos o las probabilidades de sufrir una lesión, y elaborará un plan adecuado e individualizado.

Los ejercicios más recomendados son la natación (flotar reduce el impacto en la rodilla) y la marcha a ritmos moderados (caminar o pasear); también ir en bicicleta y ejercicios de fortalecimiento de los músculos. Se desaconseja cualquier deporte de contacto, de alto impacto o que requiera dar saltos continuados, como sucede en la práctica del fútbol, baloncesto, tenis o squash, entre otros. Una vida más activa resulta de gran ayuda.

AUMENTO DE LOS CASOS DE OBESIDAD

En una conferencia reciente organizada por las fundaciones Rafael del Pino y Lilly, el profesor de nutrición y genómica José María Ordovás afirmó que los casos de obesidad experimentarán un gran aumento en los próximos años en España, lo que supondrá graves costes sociales y económicos. Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica en el USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (Boston, EE.UU.), apelan a la prevención para poder parar el gasto sanitario. Esta prevención pasa por la educación y por entender qué ocurre en una enfermedad como la obesidad.

Según Ordovás, el conocimiento de las bases genéticas es la clave para la prevención. La carga genética representa un 50% del riesgo de desarrollar obesidad. La otra mitad se puede controlar con dieta y hábitos de vida saludables. Aunque cada persona tiene una genética distinta, las poblaciones comparten rasgos comunes debido a su adaptación al ambiente y a sus circunstancias a lo largo de miles de años. El científico se refiere a la "biocronología" y a cómo los estilos de vida han llevado a una mala adaptación genética a los cambios. Hay un desacoplamiento entre lo que "se hace" y lo que la biología "espera que se haga", y esto ocasiona un estrés metabólico.

Para Ordovás, es muy importante mantener unas pautas horarias y alimentarias diferentes en cada individuo, en función de su genética. No obstante, ciertos hábitos comunes favorecen a toda la población. Hay que aplicar el sentido común y no olvidar nunca las calorías que se consumen.

http://www.consumer.es/

 

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jueves, febrero 11, 2010

Los obesos tienen mayor dificultad para comunicar sus sentimientos

Las personas que padecen obesidad manifiestan "una mayor dificultad para comunicar sus sentimientos y necesidades a su pareja", generalmente porque "sienten vergüenza de mostrar su cuerpo, sufren complejos o son inseguras", según afirmaron hoy expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Además, "la grasa entorpece la circulación sanguínea y produce problemas hormonales como la baja producción de testosterona, responsable de encender el deseo sexual en hombres, o la dopamina en las mujeres", explicaron.

Está comprobado que "si una persona tiene un sobrepeso considerable, la grasa hará que tenga menos hormonas de esta clase y más desgana de entrar en contacto corporal con otros individuos", informó el IMEO en un comunicado con motivo de la celebración el próximo 14 de febrero del 'Día Mundial de la Salud Sexual'.

Por otra parte, los expertos del instituto recordaron que la obesidad también es responsable de "un gran número de casos de infertilidad masculina" y está relacionada directamente con en el desarrollo de adenocarcinoma de próstata.

Mientras, diversos estudios confirman la relación directa entre el sobrepeso femenino y determinadas alteraciones en la ovulación. De hecho, "cuanto más obesa es la mujer, menores son sus probabilidades de quedarse embarazada, quedando reducida esta cifra entre un 26 y un 43 por ciento en comparación a las mujeres con un peso normal", explicaron desde el IMEO.

http://www.abc.es/

 

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sábado, febrero 06, 2010

Milagros para el sobrepeso

CAMILO JOSÉ CELA CONDE Más que el sida, el cáncer o las enfermedades vasculares, la obesidad apunta hacia el bien dudoso honor de convertirse en la mayor plaga de la humanidad en este siglo XXI. Las alarmas estadísticas se disparan, los anuncios acerca de medicamentos milagrosos abundan y el número de obesos, en especial el de obesos infantiles, no cesa de ir en aumento. Con el añadido, entre paradójico y terrible, de que el sobrepeso mórbido es el resultado de una ventaja adaptativa. Tendemos a engordar porque nuestro metabolismo, fijado a lo largo de millones de años de selección natural, funciona muy bien. Maximiza la tendencia a aprovechar hasta la última caloría de una ingesta que, a lo largo de la evolución humana, fue siempre difícil, arriesgada y azarosa. Y, como mejor solución para las dificultades planteadas por la tarea de obtención del alimento, fijó un sistema magnífico para la conservación de cualquier excedente improbable en forma de una capa de grasa que se acumula sin apenas límite alguno. No hubo presión selectiva hacia la pérdida de grasa porque tampoco existía, siquiera como amenaza remota, ningún riesgo asociado a la ingesta excesiva. Tal cosa –el comer mucho– era, en términos de la vida común para los australopitecinos o los primeros miembros del género Homo, ridículamente absurda. La amenaza para nuestros ancestros fue siempre la de morir de hambre o hacerlo como consecuencia de los riesgos inherentes a la tarea de obtener el alimento.

Hasta que llegó la cultura. O, mejor dicho, la agricultura. Fue el asentamiento de la población –con la pérdida del nomadismo propio de los cazadores-recolectores–, el control de la producción de bienes comestibles –mediante las técnicas agrícolas y ganaderas– y la acumulación de excedentes –que dio paso a nacimientos que fueron desde el álgebra y la escritura a la Iglesia y el Estado–, la cadena de acontecimientos que condujo a un sobrepeso contrario a lo que podríamos llamar la naturaleza de la humanidad.
Los gurús que venden milagros para seguir comiendo de forma compulsiva sin engordar, abundan. Pero la obesidad –el poder combatirla, vamos– también es un objetivo científico. Hasta el punto de que existen revistas serias, como la que lleva el nombre bien explícito de Obesity, dedicadas a estudiar ese problema gigantesco. En Obesity acaba de publicar el gastroenterólogo Florian Lippl, del Hospital Clínico de la Ludwig-Maximilians-University en Munich, Alemania, un trabajo que apunta hacia la altura –la cota geográfica, no el tamaño del cuerpo– como una variable que interviene en el lazo ingesta-grasa acumulada. Veinte obesos llevados sin ejercicio alguno a los Alpes austriacos tendieron a reducir de forma espontánea su ingesta, abriendo una esperanza para quienes sufren de sobrepeso. Es decir, todos. El hallazgo de Lippl es casi de Pero Grullo: coma usted menos, y adelgazará. Pero la clave está en cómo hacer algo que va en contra de nuestra naturaleza. El resultado se conoce de antemano: no va a ser nada, lo que se dice nada, fácil.

http://www.diariodemallorca.es/

 

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